La cubierta del edificio

by Laia Ardiaca

La cubierta del edificio forma parte de la envoltura del mismo, protegiéndolo de los agentes externos. Es, por tanto, un elemento estructural que está sujeto a limitaciones de uso y de titularidad. El Tribunal Supremo ha declarado el carácter común por destino de la cubierta del edificio, no pudiendo desafectarse o convertirse en un elemento privativo de uno o algunos propietarios, ni siquiera cuando exista acuerdo de la Junta de Propietarios.

Así, las sentencias del Tribunal supremo de 8 de abril de 2011 y de 24 de abril de 2013, entre otras, son muy clarificadoras en este sentido:

“La cubierta del edificio no puede perder su naturaleza de elemento común debido a la función que cumple en el ámbito de la propiedad horizontal”.

 

La lógica de esta cuestión radica en que no es conveniente ni prudente dejar al albur de uno o varios de los propietarios el destino de la estructura del edificio. La azotea debe ser correctamente utilizada y conservada, atendiendo a las limitaciones de carga, peso, volumen, dimensión, estado del pavimento y de los desagües, etc., de acuerdo con la normativa urbanística y sobre Propiedad Horizontal. Cualquier actuación en la cubierta debe ser debidamente autorizada y acordada por la Junta de Propietarios, sin perjuicio de la obtención de las licencias oportunas.

 

En muchos casos, la azotea es de uso exclusivo de algún propietario, por ser de acceso directo desde su vivienda. Esta circunstancia no lo convierte en su propiedad exclusiva, y cualquier modificación estará sujeta a la decisión de todos los vecinos, por la mayoría correspondiente conforme a la ley (art. 17 de la Ley de Propiedad Horizontal de 21 de julio 1960; art. 553-25 Libro V Código Civil de Cataluña).

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